Dejando Polonia

Escribo ahora porque en unas horas estaré dejando Polonia, el país de mi familia política, y es muy probable que no vuelva a tener acceso a Internet hasta llegar a Madrid.

Todo el dia estuve recordando las cosas que mi esposa y yo vivimos aquí en estos últimos 11 meses. La recepción que tuvimos cuando Sylwia, Michal y Dominik nos recogieron del aeropuerto, el primer viaje a casa de mis suegros (que luego de varios meses empece a llamar simplemente «dom») y nuestra casa en Poznan.

En Poznan nos alojamos en un antiguo hotel que ahora era una residencia para los trabajadores de un hospital cercano. Como no nos esperaban aceptamos una habitación aun sin remodelar. Mis suegros hicieron lo posible para dejar el sitio decente y mi esposa y yo nos quedamos casi todo el invierno allí. Cuando vi por primera vez el lugar me pareció espantoso. Era un sola habitación en donde había un sofá-cama, una mesa, un par de sillas muy altas para esa mesa, un estante, el lavadero de cocina y el baño compartido. Poco a poco me fue gustando. Vimos caer las hojas en otoño y aparecer la nieve desde nuestra gran ventana con bordes de madera y ocultarse el sol a las 4 de la tarde. Conocí allí lo que es nevar y probé muchos platos deliciosos que mi esposa con esfuerzo me preparaba, celebramos una Fiesta Peruana, nos regalamos obsequios y también peleamos y nos disculpamos varias veces.

Ahora que estoy a punto de irme quisiera volver al tiempo en que vivíamos en Poznan, cuando la fecha de irnos parecía tan lejana.

Siento que estos 11 meses se pasaron rápido, pero sin embargo viví en estos 11 meses mucho mas de lo que viví en los 5 años anteriores. Me case con la mujer que amo, conocí a mi nueva familia y a buenos amigos, supe lo que es estar a -22 grados y muchas cosas mas.

Mis suegros y mi esposa están tristes por otra razón. Mis suegros se despiden de su única hija a la que no volverán a ver por mas de un año.
Yo prometí, con total convicción, que volveríamos para las Navidades del próximo año y es algo que voy a cumplir.

En 4 horas mi esposa se despedirá de sus padres. Para esta noche ya estaremos en Madrid, a cientos de kilometros, y para cuando el avión a Lima despegue ya no habrá vuelta atrás, no volveremos hasta dentro de 15 meses. No volver en tanto tiempo me entristece. Ojalá Polonia y Peru no estuvieran tan lejos. Por que el mundo tiene que ser tan grande.

La primera noche que pase en Polonia me levante de la cama en la madrugada y mire por la ventana. No reconocí lo que había afuera y pensé que todo podria ser un sueño. Si ahora me despierto y lo es, será el mejor sueño que he tenido jamás.

Ahora me acuesto para dormir solo las 2 horas y media que me quedan.

Al ver mi esposa al lado, siento que la amo.

1 respuesta

  1. Anonimo dice:

    Qué bellas palabras y qué vena artística de literato tenías.
    Estás en lo cierto al decir que hay cosas que son tan intensas y que sólo habitan en tu alma.
    Siempre deseo que Dios te acompañe en cada paso que das.
    Ahora estoy seguro que así será.
    Suerte, amigo.

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